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Cómo Organizar la Nevera en 7 Pasos

22 de junio de 2024
organizar nevera en 7 pasos

La organización de la nevera es esencial para conservar los alimentos frescos y en buen estado. Un frigorífico bien ordenado no solo facilita la búsqueda de productos, sino que también contribuye a reducir el desperdicio y a mantener la higiene. Mantener una nevera organizada puede parecer una tarea sencilla, pero tiene un impacto significativo en la conservación de alimentos y en la eficiencia del uso del espacio disponible. En esta guía, te mostraremos cómo organizar la nevera en siete sencillos pasos, que te ayudarán a maximizar la frescura de tus alimentos y a reducir el desperdicio.

Paso 1: Diferencia entre Congelador y Frigorífico

Es importante distinguir entre el congelador y el frigorífico para organizar adecuadamente los alimentos. El congelador es ideal para almacenar productos cárnicos y pescados que no consumirás de inmediato. Planifica tu semana para decidir qué piezas cocinarás antes y cuáles guardarás para los próximos días. Congelar parte de estos productos en bolsas individuales es una excelente manera de mantenerlos frescos por más tiempo.

El congelador es tu aliado para conservar alimentos a largo plazo. Carnes, pescados y algunos vegetales pueden mantenerse en perfectas condiciones durante meses si se congelan adecuadamente. Al comprar estos productos, especialmente en grandes cantidades, es vital que planifiques su uso. Divide las porciones que vas a consumir pronto y las que quieres guardar para después. Al hacerlo, no solo evitas desperdicios, sino que también facilitas las comidas futuras.

El frigorífico, por otro lado, es para los productos que necesitas mantener frescos pero que consumirás en el corto plazo. Aquí es donde entra en juego la organización estratégica. Las diferentes zonas de la nevera están diseñadas para conservar ciertos tipos de alimentos en sus mejores condiciones. Los cajones para verduras, los compartimentos para carnes y fiambres, y las estanterías para productos lácteos y bebidas tienen sus propias características de temperatura y humedad que se deben aprovechar.

Paso 2: Planificación de los Productos Cárnicos y Pescados

Planificar el uso de los productos cárnicos y pescados es crucial. Al comprar estos productos, decide qué vas a cocinar en los próximos días y qué puedes congelar para más adelante. Al congelar, utiliza bolsas individuales para que sea más fácil descongelar solo lo que necesitas. Además, etiquetar las bolsas con la fecha de congelación te ayudará a usar primero los productos más antiguos.

La planificación semanal de las comidas no solo ahorra tiempo, sino que también asegura que utilices los alimentos de manera eficiente. Al llegar a casa con productos frescos, toma unos minutos para separar las carnes y pescados en porciones adecuadas para una o dos comidas. Etiqueta cada bolsa con el contenido y la fecha de congelación. Esto no solo te permitirá saber qué hay en el congelador sin tener que abrir cada bolsa, sino que también te ayudará a usar primero los productos más antiguos, evitando que se queden en el fondo y se olviden.

Considera también la posibilidad de marinar algunas porciones antes de congelarlas. Esto puede ahorrar tiempo en la preparación de comidas futuras y añadir sabor adicional. Las marinadas con aceite, hierbas y especias se impregnan en la carne durante el proceso de congelación, resultando en platos más sabrosos cuando se cocinan.

Paso 3: Uso de Bolsas Individuales para Congelar

bolsas de congelación

Congelar los alimentos en bolsas individuales es una práctica eficiente. Al dividir los productos en porciones manejables, puedes descongelar solo lo necesario y evitar desperdiciar alimentos. Además, las bolsas individuales ocupan menos espacio y se acomodan mejor en el congelador, permitiendo un almacenamiento más organizado.

El uso de bolsas individuales para congelar es una técnica que maximiza el espacio en el congelador y facilita la gestión de los alimentos. Estas bolsas deben ser herméticas para evitar la formación de escarcha y la pérdida de humedad, lo que puede afectar la calidad de los alimentos. Además, opta por bolsas reutilizables y de alta calidad para minimizar el impacto ambiental y asegurar la durabilidad.

Para una mayor eficiencia, aplana las bolsas antes de congelarlas. Las bolsas planas se apilan mejor y ocupan menos espacio. Puedes organizar las bolsas en compartimentos específicos o utilizar cestas dentro del congelador para mantener categorías de alimentos juntos, como carnes, pescados y vegetales. Este método no solo te ayudará a mantener el orden, sino que también te permitirá encontrar rápidamente lo que necesitas sin tener que desordenar todo el congelador.

Paso 4: Almacenamiento de Embutidos y Quesos

almacenar embutido
sausage assortment salami, pepperoni, ham on wooden board

Los embutidos y quesos requieren un almacenamiento adecuado para mantener su frescura. Hoy en día, muchos de estos productos vienen en envases de plástico que, una vez abiertos, pueden secarse rápidamente. Utiliza recipientes herméticos o envoltorios específicos para embutidos y quesos, lo cual ayudará a prolongar su vida útil y mantenerlos frescos.

Los embutidos y quesos son productos delicados que necesitan condiciones específicas para mantenerse frescos. Una vez abiertos, deben ser transferidos a recipientes herméticos que impidan el paso del aire. Existen en el mercado contenedores diseñados específicamente para estos productos, con compartimentos ajustables y tapas seguras.

Otra opción es utilizar papel encerado o de cera de abeja para envolver los quesos. Este tipo de envoltorio permite que el queso respire, evitando la acumulación de humedad que puede provocar moho. Para los embutidos, puedes utilizar papel de aluminio o film plástico, pero asegúrate de envolverlos bien para evitar que se sequen.

Al almacenar estos productos en la nevera, colócalos en los compartimentos designados para carnes y fiambres, generalmente situados en la parte inferior del frigorífico donde la temperatura es más constante y adecuada para su conservación.

Paso 5: Organización por Zonas en la Nevera

La nevera está dividida en varias zonas, cada una adecuada para diferentes tipos de alimentos:

  • Cajón de verduras: Mantén las frutas y verduras frescas.
  • Cajón de fiambres y carnes: Almacena embutidos y carnes frescas que consumirás en pocos días.
  • Estantes centrales: Perfectos para lácteos y sobras.
  • Puerta de la nevera: Ideal para bebidas y condimentos.

Muchos prefieren no usar la huevera de la nevera y mantener los huevos en sus cajas de cartón. Lo ideal es guardar los huevos fuera de la nevera, ya que en los supermercados se encuentran en zonas no refrigeradas.

Cada zona de la nevera tiene una función específica basada en su temperatura y humedad. Utilizar estas zonas correctamente puede prolongar la frescura de los alimentos y evitar la contaminación cruzada. Los cajones de verduras están diseñados para mantener un nivel de humedad que ayuda a preservar la frescura de frutas y verduras. Asegúrate de separar las frutas de las verduras, ya que algunas frutas emiten etileno, un gas que puede acelerar la maduración de las verduras.

El cajón de fiambres y carnes está en una zona más fría de la nevera, ideal para mantener estos productos frescos por más tiempo. Las carnes crudas deben almacenarse en recipientes cerrados para evitar que los jugos se derramen y contaminen otros alimentos.

Los estantes centrales son los más accesibles y tienen una temperatura constante, lo que los hace perfectos para productos lácteos y sobras. Coloca los productos con fecha de caducidad más cercana al frente para asegurarte de usarlos primero.

La puerta de la nevera es la parte menos fría, adecuada para bebidas, condimentos y productos que no necesitan una refrigeración constante, como los huevos. Sin embargo, muchas personas prefieren mantener los huevos en sus cajas de cartón fuera del refrigerador, siguiendo la práctica observada en los supermercados.

Paso 6: Almacenamiento de Huevos

almacenar huevos

Guardar los huevos correctamente es crucial para su conservación. Aunque la huevera de la nevera parece conveniente, es mejor mantener los huevos en su caja de cartón original y almacenarlos fuera del refrigerador. De esta manera, se mantienen frescos durante más tiempo, siguiendo las condiciones de almacenamiento que encuentras en el supermercado.

Los huevos son un alimento que genera bastante debate en cuanto a su almacenamiento. En muchos países, los huevos se almacenan fuera del refrigerador, y esta práctica tiene sus ventajas. Mantener los huevos en su caja de cartón original ayuda a protegerlos de los cambios de temperatura y humedad que pueden ocurrir en la nevera, especialmente en la puerta, que es la parte menos fría y más susceptible a estas variaciones.

El cartón también actúa como una barrera contra olores y sabores de otros alimentos. Si decides guardar los huevos en la nevera, colócalos en los estantes centrales, donde la temperatura es más constante. Asegúrate de no lavar los huevos antes de almacenarlos, ya que esto puede eliminar la capa protectora natural de la cáscara y aumentar el riesgo de contaminación.

Paso 7: Organización de Lácteos por Fecha de Caducidad

organizar lácteos

Los productos lácteos deben organizarse según su fecha de caducidad. Coloca los productos que caducan primero en la parte delantera y los que tienen una vida útil más larga en la parte trasera. Esto te ayudará a consumir los lácteos antes de que se estropeen, reduciendo así el desperdicio de alimentos.

La organización de los lácteos por fecha de caducidad es esencial para evitar el desperdicio. Al comprar productos lácteos, verifica las fechas de caducidad y colócalos en la nevera de manera que los más antiguos estén al frente y los más nuevos al fondo. Esto se aplica a la leche, yogures, quesos, y otros productos perecederos.

Además, utiliza contenedores transparentes para agrupar productos similares y hacer que sea más fácil ver lo que tienes. Mantén la leche en los estantes inferiores, donde la temperatura es más fría y constante. Los yogures y otros productos pequeños pueden ir en los estantes centrales para un fácil acceso.

Si compras grandes cantidades de lácteos, considera congelar algunos productos como el queso rallado y el yogur, que se pueden utilizar en recetas más adelante sin perder calidad.

Conclusión

Organizar la nevera no es una tarea sencilla, pero hacerlo correctamente puede marcar una gran diferencia en la frescura y duración de tus alimentos. Siguiendo estos siete pasos, no solo mantendrás tu nevera ordenada, sino que también optimizarás el espacio y reducirás el desperdicio de alimentos. Con una planificación adecuada y el uso de herramientas específicas, tu nevera será más eficiente y tus alimentos se conservarán mejor.